Cuento de Navidad: La bailarina

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Érase una vez, una jovencísima bailarina que soñaba con las mieles del éxito en los grandes treatros del mundo. Cada día entrenaba sin parar y bailaba y bailaba mirándose en su espejito mágico. Era una chica preciosa, y sus pasos de danza eran cada día más perfectos.

Un día de navidad, cuando del cielo caían grandes copos de nieve, la joven bailarina decidió adentrarse en la ciudad y buscar al gran maestro de los maestros de danza. Se coló por una de las puertas del teatro y en cuanto vio el escenario, se puso a bailar en él para mostrar al maestro sus mejores habilidades de danza.  Otros jóvenes hicieron lo mismo que ella. Todos los bailarines y bailarinas de la ciudad estaban enterados de la presencia del gran maestro, y todos buscaban una oportunidad.

Cuando nuestra joven terminó de bailar, acudió ilusionada a escuchar las palabras del gran maestro, pero éste le dijo: “No, no creo que sirvas para la danza.”

La joven bailarina se decepcionó muchísimo y tiró sus zapatillas de baile al primer cubo de basura que encontró. Caminó llorosa hasta su casa, triste y con el cuerpo y el corazón helados. Dejaría la danza, cambiaría su ilusión y  se dedicaría a otra cosa… Así, con estos pensamientos, pasó la peor navidad de su vida.

Nuestra  joven bailarina  creció, se casó, tuvo hijos, y se dedicó a otros menesteres, olvidando la danza para siempre. Pero, un buen día, uno de sus hijos le comunicó que había venido a la ciudad, un gran espectáculo de la mano del más grande maestro de danza de  la historia. Así es que toda la familia se encaminó al teatro para ver el espectáculo. A la salida,  la joven madre se acercó con sus hijos a saludar al gran maestro de danza.

bailarina

Creo que la conozco, dijo el gran maestro. Sí,ya sé,  usted vino a bailar para mí hace años… Sí, contestó la joven madre, pero usted me dijo que no valía para la danza, así es que la abandoné para siempre. Ahora me dedico a otras cosas.

Entonces, al escuchar esas palabras,  el gran maestro, echándose las manos a la cabeza, le dijo: ¡Pero qué hiciste mujer, eso se lo digo a todos!!!  Pero sólo los que confían en sí mismos, continúan, vuelven,  y siguen bailando…Esa es mi prueba. Eso es lo que me dice que serán grandes bailarines y bailarinas…

La joven madre, aunque triste,  comprendió el mensaje del maestro y se lo enseñó a sus hijos:

Nunca perdáis la confianza en vosotros mismos, pase lo que pase y digan lo que os digan.

Ese año, los Reyes Magos leyeron la carta que escribieron los hijos  y le trajeron a la joven madre un precioso regalo: ¡Unas nuevas zapatillas de baile..!

Y colorín, colorado, este cuento de navidad, envuelto en sueños y buenos deseos, ha terminado…

(Cuento del hada Lily basado en una historia del libro: El cociente agallas: Si cambias tu mente, cambias tu vida. De varios autores. )

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